Esta historia nada tiene que ver con química y tics, pero utilizo el blog para publicarla.
Había una vez…
En una pequeña ciudad
en un barrio de gente muy adinerada, un
grupo de perros. Todos ellos acostumbraban reunirse en una esquina para
conversar, ¡cuál quería ser el más lindo, el más inteligente! Iban a la
peluquería, usaban ropas caras, les gustaban comidas exóticas, para decirse
cultos.
La más vanidosa era
una perrita muy joven, se sabía linda. Tenía la piel lustrosa, dientes muy
blancos, ojos como luces, le gustaba llevar largos collares.
Un día llegó al
barrio un perro viejo, se veía que no tenía dueño, era feo, de un color gris
opaco. Todos lo rechazaron, se reían de su forma de ser, tímido, caminaba raro,
hablaba mal.
Como se sentía muy
solo, intentó acercarse al grupo que se reunía en la esquina, pero todos se
fueron a otro lugar, burlándose de él, se sintió muy mal por lo que resolvió no
volver acercarse y dedicarse a buscar sustento, con eso ya tenía bastante.
Un día estaba detrás
de un muro, donde solía esconderse, desilusionado de la vida, cuando vio que se
le acercaba la perrita, justo la de ojos como luces.
Conversaron, ella
dijo que le caía simpático y así se hicieron amigos. Todos los días se
encontraba a escondidas porque el dueño de la perrita le prohibió que ella se
acercara a alguien como él. Contemplaban la Luna, hablaban de todo un poco, el
perro le contó de su vida, le habló de sus frustraciones, de sus ilusiones, de
sus sueños.
Fue pasando el
tiempo, hasta que un día el perro iba por la calle, ve a la perrita en la
esquina, y por impulso corre a su encuentro. La perrita que estaba con el grupo
de perros conversaba con uno, joven y lindo, se sintió avergonzada y le dijo al
pobre perro: ¿Cómo te atreves? Yo no te conozco.
El perro viejo,
humillado se fue a llorar detrás del muro. En ese momento aparece la perrera,
con un hombre horrible, que quería llevarse a todos los perros que se reunían
en la esquina. Todos salieron corriendo, pero la perrita al intentar hacerlo,
tropieza en el largo collar y se cae.
Cuando el horrible
hombre tiende su mano para atraparla, sale de su escondite el perro viejo y se
interpone entre ellos. El hombre toma violentamente al perro dándole tiempo a la perrita a levantarse y escapar.
Esta historia intenta
mostrar, que no debemos despreciar o humillar a nadie que nos quiera, a veces a
los que menos atención le prestamos, son capaces de dar la vida por
nosotros. OMC.
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